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domingo, 26 de febrero de 2017

La Isleta del Moro: Belleza en su máxima expresión, dentro y fuera del mar


 En Cabo de Gata podremos observar uno de los fondos más ricos de nuestras costas.Unos inviernos muy suaves y unos veranos con temperaturas en torno a los 30 grados hace de la práctica del buceo el deporte por excelencia en esta zona durante todo el año. La diversidad de sus fondos, con zonas arenosas, de vegetación y rocosas ofrece una gran variedad en cuanto a paisajes se refiere y como no, a la diversidad animal que encontraremos. Sus fondos de roca volcánica ofrecen extrañas formaciones y oscuras cuevas que los buceadores más experimentados disfrutarán explorando.


Las 12.000 hectáreas de reserva marina es lo que realmente hace especial a este parque. Porque si a un entorno de naturaleza casi virgen, unimos paisajes espectaculares y  le sumamos el hecho de ser una reserva marina con serenas playas de agua limpia, podemos decir, sin temor a exagerar, que hemos encontrado el paraíso.


Una excelente visión bajo el agua, con fondos cristalinos y una afluencia escasa  de bañistas consiguen que en este parque podamos encontrar la paz, el sosiego, la belleza  y el merecido descanso que todos soñamos para nuestras vacaciones.



 Debemos recordar que para realizar buceo con equipo autónomo es necesaria la autorización que se tramita en la Subdelegación del Gobierno en Almería, en las oficinas del Parque Natural Cabo de Gata-Níjar de la CMA de la Junta de Andalucía o bien bucear con los numerosos centros de buceo que encontraremos diseminados por los pueblos costeros del parque.



El parque se ubica en el extremo suroriental de la Península Ibérica. La franja marítima protegida se extiende a lo largo de 63 km entre la Playa de las Salinicas en Carboneras y la Rambla de Aguas en la capital, adentrándose hasta una milla náutica , es el mayor espacio marino protegido en la costa continental europea. San José, Rodalquilar, La Isleta del Moro, Agua Amarga, Las Negras, Carboneras, San Miguel de Cabo de Gata y Níjar  serán las localidades donde disfrutaremos del mar mediterráneo.


Entre la fauna marina más habitual encontraremos meros, lubinas, melvas, dentones, sargos, cabrachos,  bancos de salmonetes, sepias, calamares y pulpos. Dentro de las especies vegetales cabe destacar la presencia de extensas praderas de Posidonia Oceánica, que tan importante son para asegurar la gran riqueza biológica de la zona. Estas praderas pueden observarse a partir de los 5 metros de profundidad y  se adentran hasta mar abierto. El coral anaranjado, nacras, y multitud de especies de algas serán observadas por nuestros objetivos. 

Pero situándonos en la localidad objeto de este articulo, muchas serán la inmersiones que podremos hacer desde la Isleta del Moro. Una bella localidad que con la mezcla del blanco de sus casas, el azul añil de su mar, puertas y ventanas  y el color albero de su áridas tierras nos transportarán a un paradisíaco entorno que jamás querremos abandonar.


Bien con el premiso de la Junta de Andalucía o en compañía de los centros de buceo que se encuentran en La Isleta podremos hacer hasta 16 inmersiones diferentes, casi todas desde barco. Podremos admirar los espectaculares juegos de luces  en las barras rocosas y pasillos que se encuentran en la Cueva del Francés, hogar de varios meros, abadejos, corvinas e infinidad de reyezuelos. O grandes bancos de corvinas, dentones, espetones, nudibranquios y planarias en la Piedra de Los Meros.


En El Bajo de San Felipe encontraremos una montaña sumergida que se eleva desde un fondo de arena completamente tapizada de Posidonia. Observaremos grandes bancos de alevines. En mar abierto, a unos 200 metros de la costa, fondearemos en Los Amarillos, también conocida como la inmersión de los burros, en ella se localizan dos grandes lajas de piedra que se elevan poco mas de un metro separadas la una de la otra por un pasillo de arena. Recorremos las dos lajas observando la numerosísima fauna que allí habita .


La Amatista  con un escalón rocoso con numerosos cañones o Las Hermanicas donde avistaremos meros, morenas, cabrachos y brótolas. 


El Túnel Naranja, La Restinga de las anclas, la Roca de Blas, la Cueva del Frío, Cala Rosa, El Templo, El Carnaje o la Cala de San Pedro serán otras de las opciones que tendremos para admirar los fondos marinos del parque.



Aunque no se encuentra en la Isleta del Moro, no queremos pasar por alto una de las inmersiones que, a mi juicio, me parecen más interesantes. Si tenemos la titulación correspondiente no nos podremos ir del Parque Natural sin bucear en El Vapor. Entre una profundidad de 28 a 42 metros nos encontramos a menos de una milla del faro de Cabo de Gata el pecio del “Arna”, mercante checoslovaco que se hundió en el año 1928 tras chocar con la laja del cabo. La popa se mantiene entera, salvo el puente que fue destruido al ser dinamitado por la Armada. Conserva aún una enorme hélice donde es costumbre hacerse la consabida fotografía. Si somos buceadores técnicos nos adentraremos en sus bodegas colonizadas de vida marina. En el exterior nadan grandes ejemplares de dentones, peces luna, meros, espetones y águilas de mar. Una inmersión que no todos pueden hacer debido a las grandes corrientes que allí se desarrollan.


Pero volvamos a "nuestra Isleta". Saliendo desde la misma playa podremos hacer una primera inmersión que sin duda no abrirá las expectativas de lo que nos puede ofrecer nuestra estancia en el Parque Natural.


 Conocida como la Punta de la Isleta, entre una profundidad de 5 a 15 metros, seguiremos todo el contorno de la montaña, pasando por diferentes cañones, hasta llegar a la punta, dependiendo del gasto del aire se puede dar toda la vuelta y regresar por un estrecho cañón central. Zona de guardería con grandes bancos de alevines que buscan protección en las formaciónes rocosas. Color, color y más color entre los desfiladeros con aspecto volcánico, las praderas de poseidonia y los arenales que constituyen los tres típicos hábitats del mediterráneo.



Recónditos pasadizos de la zona de Escollos junto a La Isleta del Moro o la Cala de San Pedro con abundancia de restos arqueológicos, el Vapor Arna, abundante fauna marina y el poder descansar en caprichosos acantilados, playas vírgenes, dunas a pie de mar, etc. hace de este entorno un lugar donde cualquiera estaría dispuesto a perderse.


jueves, 1 de septiembre de 2016

Bucear en La Herradura



Situada en la comarca occidental de la costa tropical granadina, La Herradura es una localidad perteneciente al municipio de Almunécar que mantiene una pequeña franja litoral de flora y fauna virgen comprendida entre Maro y Cerro Gordo. Cerca de esta localidad nos encontraremos con la sierra de Almijara, parque natural de 40.000 hectáreas de extensión, que discurre entre las provincias de Málaga y Granada.



Partiendo desde la playa más cercana a la provincia de málaga y discurriendo por toda la costa hasta la playa del Cotrobro en almuñecar muchas serán las inmersiones que podremos hacer, de la cuales, algunas ya hemos tocado en otros artículos, como es el caso a las referentes a Marina del Este. Hoy nos centraremos en la franja de litoral perteneciente a la bahía de La herradura, es decir, desde La Punta de la Mona hasta la playa Calaisa,en el extremo más próximo a la provincia de Málaga.

Las piedras altas y tres picos:



Partiendo desde la punta de la mona, nos encontramos con grandes pilares que emergen del mar. Uno en particular se levanta 14 metros,echando raíces a un metro de profundidad en un fondo marino con paredes rocosas llenas de fauna y flora y con una profundad media de seis a diecinueve metros.
Nos iremos encontrando en nuestro recorrido pulpos, budiones, besugos, salmonetes y tres colas.y si nuestro astro rey está de nuestra parte disfrutaremos de preciosos contrastes de paisajes marinos donde la luz y la sombras embellecerán los corales,anémonas y algas que en las paredes de estas rocas moran.

El salto (Cala del Perro)



Subiendo por la carretera de la playa, por la calle de Las Terrazas, nos encontramos con un camino de tierra que nos llevará a unas rocas desde donde podemos saltar y hacer una bonita inmersión entre 6 y 20 metros de profundidad. Rocas y pequeñas cuevas nos enseñarán desde congrios hasta serranitos, nudibranquios y momas de varios colores. Buena inmersión para hacer cuando sopla levante ya que la Punta de la Mona lo protege de estos vientos.

Chambao de Vicente y Cala Chica

Desde el paseo marítimo de La Herradura en dirección a Marina del Este nos encontramos con el Chambao Vicente, un chiringuito mítico en la localidad. Se encuentra al final de la playa de este municipio con lo que los acantilados los podremos encontrar a unos 50 metros a nuestra izquierda. Salir desde esta playa es ideal para hacer  inmersiones nocturnas, ya que iremos sondeando la zona desde la arena hasta que lleguemos a los acantilados y así poder observar los graciosos congrios que se entierran en la arena, pulpos, sepias y serpientes de mar .
En los acantilados nos encontraremos morenas, bogavantes, sargos, pargos, doncellas peces fredi, obladas, salemas, petos, tordos, tres colas y un sin fin de especies propias del mar de Alborán. 
Si no queremos comenzar nuestra inmersión lejos de los acantilados tenemos la opción de hacerlo desde la pequeña cala que se encuentra pasado el citado chiringuito, eso sí, deberemos dejar el coche en una curva aparcado y bajar un pequeño terraplén para acceder a la playa pegada a los acantilados.La profundidad de nuestra expedición no va a ser elevada, entre los 3 y los 10 metros por lo que nos aseguramos, de esta forma , una inmersión que puede llegar hasta los 80 minutos.

La pared de Calaiza

Llegando al paseo marítimo de La Herradura, giraremos a la derecha hasta pasar un puente, a esa altura divisaremos la zona de Calaisa, un acantilado situado en la parte derecha de la bahía y que continúa en la siguiente cala no visible desde este punto. En el extremo se encuentran dos chambaos ( chiringuitos de playa) que nos situaran perfectamente en la zona de la playa por la cual debemos entrar, son los chambaos de Vicente y Dis Tinto. También encontraremos una calle naútica. En. ella, casi siempre, están anclados varias embarcaciones de buceo, propiedad de varios centros de la localidad. Esta inmersión es muy interesante sobre todo para buceadores inexpertos e incluso es utilizada por varios monitores para practicar los bautismos de buceo. Su profundidad media es de unos 12 metros, se parte desde playa hasta una profundidad máxima de 22 metros.Una zona con muy pocas corrientes, quizás alguna que otra sin importancia en la punta del cabo. Además no requiere una atención especial a la orientación debido a que toda la inmersión la realizaremos en paralelo al acantilado, quedando a nuestra izquierda a la ida y a la derecha a la vuelta que nos devolverá a la misma playa desde donde comenzamos a bucear.
El fondo desciende desde el acantilado, formando algunos escalones con grandes piedras que se han ido desprendiendo del propio acantilado, las cuales forman , a lo largo del recorrido, innumerables boquetes y pequeñas cuevas.



Podremos ver congrios,alguna langosta y brótolas, por lo que siempre es recomendable llevar linterna para ir iluminando entre las oquedades y cuevas. Con frecuencia veremos a varios tipos de nudibranquios, se alimentan de los corales y gorgonias que salpican este paisaje, es común poder observar las puestas de estos mismos animales enredadas entre sus ramas. Entre los huecos asoman con actitud desafiante algunas morenas y congrios, generalmente acompañados de gambitas limpiadoras. Es hora de mirar por el objetivo de nuestra cámara e inmortalizar estos angiliformes para el recuerdo. Negritas, sargos, salemas escórporas que junto con el pez cardenal y tres colas nos acompañarán durante el camino. y entrelazados entre las algas sargos imperiales y picudos, róbalo y alguna lisa .


Encontraremos nacras , pulpos y jibias de considerable tamaño. Terminada la inmersión refrescaremos nuestra garganta con una exquisita cerveza de trigo y una abundante tapa gentileza de los chiringuitos de la zona.
Son muchas las alternativas que tenemos para terminar nuestro día en La Herradura: Desde disfrutar de su amplia playa a hacer turismo activo en el cercano Parque Natural de las Sierras de Tejeda, Almijara y Alhama. Visitar el municipio de Almuñécar o terminar viendo el ocaso del sol desde el castillo árabe de la cercana localidad de Salobreña.

domingo, 31 de julio de 2016

Paraje Natural de Maro-Cerro Gordo


En el límite con la provincia de Granada, al término de la localidad de la Herradura, se extiende un Paraje natural que nos sorprenderá debido a la belleza de sus paisajes y sus costas. Abruptos acantilados con caídas de hasta cien metros y bellas calas se reparten durante 12 kilómetros a lo largo de la costa . De oeste a este, la zona de Calaisa, en el termino municipal de Almuñécar, da comienzo a este Paraje Natural que nos llevará hasta la costa malagueña adentrándonos en la localidad de Maro,en el término municipal de Nerja. La erosión marina junto a la caída de agua dulce de varios arroyos sobre el mar configuran un sustrato rocoso y estable que favorece la diversidad de fauna y flora marina. Una franja de una milla de este litoral, perteneciente al mar de Alborán, esta protegido por la Agencia de Medio Ambiente de la Junta de Andalucía por lo que en todos los casos deberemos pedir permiso a esta para poder bucear en la zona. Pero si no disponemos de esta autorización son muchos los clubes de la zona, tanto en Almuñecar como en la localidad nerjeña, que nos facilitarán inmersiones dentro del paraje natural a unos precios que no varían mucho de los  estándares a los que estamos acostumbrados. No aconsejo en ningún caso omitir este premiso puesto que son ya varios casos los conocidos en los que miembros del SEPRONA han multado a buceadores y os aseguro que las multas son lo suficientemente sustanciosas para no obviar este consejo.


Todo este enclave lo podremos observar desde la N-340, carretera que atraviesa el citado paraje y que nos llevará por playas tan entrañables para los malagueños como la de Cantarriján o El Cañuelo. También podremos acceder por mar al encontrarse muy cerca el puerto deportivo de Marina del Este, lugar donde los clubes de buceo tienen varadas sus embarcaciones.



Fauna Y flora del Paraje Natural




Si hay algo que debemos destacar en esta zona son las praderas de Posidonia Oceánica, protegidas por la Unión Europea y materia de estudio por varias organizaciones de biólogos, buceadores y acogidos a el plan Natura Life para su catalogación, observación y conservación.
Lo primero que debemos saber es que la Posidonia no es un alga, es una planta. Tienen frutos, flores, hojas, tallo y raíces. Como todas las plantas, necesita de la fotosíntesis para vivir y se encuentra en los fondos arenosos a diferencia de las algas que las podremos encontrar en fondos rocosos. Sus hojas, de color verde, llegan a medir hasta un metro y medio formando praderas en el fondo marino con una media de vida de unos 30 años. Muchas especies encuentran en estas praderas su alimento y morada, ofreciendo para muchos animales un ecosistema al resguardo de otras especies depredadoras que en ellas cohabitan. Las praderas generan entre 4 y 20 litros de oxígeno diarios por cada metro cuadrado, por lo tanto, constituyen una de las fuentes de oxigenación más importantes del Mediterráneo. Parte de este oxígeno es liberado a la atmósfera y las praderas constituyen una barrera para la erosión de nuestras costas. Se calcula que unas 400 especies vegetales y más de 1000 especies animales encuentras aquí su hábitat. Caballitos de mar, nudibranquios, morenas, serránidos, fredys, gobios, pargos o doradas serán algunas de las especies que podremos admirar en nuestra incursión por este maravilloso enclave. Pero también encontraremos entre sus hojas el mayor molusco bivalvo del mediterráneo: la nacra (Pinnanobilis), con ejemplares de hasta medio metro y muy amenazado en la actualidad.





Pero son muchas las especies que serán de nuestro agrado fotografiar y admirar en cualquiera de los recorridos que hagamos dentro del Paraje natural: el coral naranja estrellado (Astroides calycularis), camarones (Palaemon serratus), el centollo (Majasquinado) , langostas (Palinurus vulgaris). Así como congrios (Conger conger), la morena (Muraena helena) o el rascacio (Scorpaena). Peces propios del mediterráneo como, toritos (Góbidos) y viejas (Blénidos), el pez luna (Mola mola) y el mero (Epinephelus guaza),.
También están presentes en estas aguas la doncella (Corisjulis) y el pavo real o pez verde (Thalassoma pavo). 
Tortugas y varios tipos de delfines son avistados con cierta regularidad por la zona.



Buceando por el Paraje Natural

Son varias las inmersiones que podremos hacer dentro del paraje natural: 


Playa del Cañuelo, el acceso es desde la playa, en infantería, desde que nos sumergimos en la misma playa admiraremos la riqueza de sus fondos llenos de Posidonea y zonas de roqueo. Nos permitirá una inmersión larga que podrá llegar hasta los ochenta minutos debido a que su profundidad oscila entre los 6 y 12 metros. 


Playa de Cantarriján, también en infantería, nos permitirá observar con detalle la pared cubierta de corales y esponjas, con una extensa variedad de gambas. Varias cuevas encontraremos en nuestro recorrido morada de congrios, morenas y peces torpedo. Pero esto lo desarrollaremos más adelante, en otro artículo, deteniéndonos en cada una de la cuevas y dedicándole un espacio merecido minuto a minuto a esta inmersión. 

Y por último partiendo de la zona denominada Calaisa, podremos hacer una inmersión al estilo caribeño por parte de los acantilados de Cerro Gordo. Para aquellos que no tengan mucha experiencia en inmersiones desde barco, decir que las caribeñas se diferencian de las demás porque partimos de un punto determinado y el barco nos va siguiendo en nuestro recorrido hasta llegar a otro punto donde finaliza nuestra expedición. Por lo tanto, no tenemos que volver al punto de partida cuando nuestra botella esté a la mitad de su capacidad pudiendo recorrer el doble de terreno que si lo hubiéramos hecho anclando el barco en un punto determinado. 
Numerosas cuevas, zonas de roqueo nos permitirán observar una variada fauna y flora marina que va desde los corales anaranjados, congrios, morenas y variedades de nudibranquios a centollos, viejas y el curioso pez luna.


Sin duda un día bajo el gran azul que nos será difícil olvidar.


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miércoles, 20 de julio de 2016

BUCEANDO EN ESTEPONA: LOS TUBOS

Una breve introducción




La localidad de Estepona, situada al sur occidental de la provincia de Málaga es parte de la mancomunidad de municipios de la Costa del Sol. Último municipio de la provincia malacitana que linda con la provincia de Cádiz, conserva la magia y encanto de los pueblos blancos de Andalucía. Un centro urbano que evoca todavía a tiempos árabes gracias a sus pequeñas callejuelas con encalados blancos y balconadas de flores contrasta con la nuevas edificaciones planteadas para el turismo que en los meses estivales colonizan este pueblo con un amplio sabor marinero.

Larga es la historia de esta localidad habitada ya desde la prehistoria. Con pasado íbero y orígenes romanos que la sitúan como una importante villa no solo de uso industrial sino también defensivo recbiendo su topónimo en época musulmana. Estebbuna fue ciudad de renombre en el mediterráneo occidental hasta que en el siglo XV fuera conquistada durante el reinado de Enrique IV, hermano de Isabel La Católica. En la actualidad es un municipio turístico a 83 kilómetros de Málaga que cuenta con 67 mil habitantes y se extiende por 137 kilómetros cuadrados.


Bucear en Estepona


Varias son las inmersiones que podremos hacer en Estepona:
Partiendo de la zona más cercana a la provincia de Cádiz nos encontramos con la playa de La Sal, aunque no pertenece a este municipio sino a Casares, situado a unos 27 km, son muchos los que la confunden con parte del municipio por su cercanía a la localidad esteponera. El arrecife de la Perla, como se conoce a esta inmersión, se encuentra a unos 200 metros de la playa con una profundidad entre los 6 y los 18 metros. Es una de las pocas inmersiones en la zona que se hacen desde la costa. Desde sargos y salemas hasta pulpos, congrios y morenas serán algunas de las especies que nos podremos encontrar buceando por los pasadizos y grandes rocas que se encuentran durante la expedición.



El Yate de las Ánforas a unas 4 millas de la costa es un yate que descansa sobre la arena a unos 26 metros de profundidad y que se hundió debido a un fuego a bordo durante el año 2008. Recibe su nombre del cargamento que llevaba este yate hoy esparcido alrededor del pecio. Estas ánforas son refugio de la vida marina y se encuentran en un buen estado de conservación. Lo más significativo de esta inmersión es la gran cantidad de congrios que en este pecio habitan, de considerables dimensiones, llegando a alcanzar los cuatro metros de longitud.


Las lajas que también haremos desde barco, son tres escalones formados por placas tectónicas y que en algunas partes forman un medio tubo a unos doce metros. En esta inmersión podremos encontrar una colonia de congrios acompañados de varias morenas, centollos, bogavantes y gorgonias.

Notormira, también por la costa de Estepona, es un pecio apoyado sobre la quilla en la arena a unos 30 metros de profundidad. Inmersión ideal para los amantes del óxido. Muy interesante resaltar que se puede recorrer entero en su interior, saliendo por la escotilla de proa. Aún evolucionando a lo que vida se refiere debido a su reciente hundimiento que data de 2011 y que cada día cuenta con más vida por lo que más de una sorpresa nos podremos encontrar

La pradera de Posidonias en El Saladillo, se encuentra en la costa entre los ríos Guadalmina y Guadalmansa y hasta una profundidad media de 30 metros, ocupando un espacio de unas 1'7 hectáreas. Es uno de los caladeros de pesca más importantes de la zona por lo que podremos intuir que será una inmersión donde la vida y la belleza de esta planta autóctona del mediterráneo y en peligro de extinción en nuestras costas, nos transportará a lugares que no asociamos con Andalucía. Dentro del proyecto Life Posidonia son varias las mediciones que a lo largo del año se efectúan en esta pradera para determinar el estado de la misma. La asociación Hombre y Territorio en colaboración con el Club de Buceo Estepona acogidos a este proyecto dependiente de la Agencia de Medio Ambiente, son los encargados junto con voluntarios marinos de efectuar estas tareas.

Pero hoy nos detendremos en una de las inmersiones que, bajo mi punto de vista, me parece más interesante. Primero por la cantidad de vida que en ella podremos ver pero no menos importante, porque es una inmersión muy fácil, a no mas de 18 metros de profundidad, que podremos disfrutar acompañados de buceadores noveles sin grandes conocimientos del medio marino y del arte de bucear.
Aconsejo que se haga desde barco, aunque también la podremos hacer en infantería desde la costa. Eso sí, pegándonos un considerable palizón nadando hasta el punto de inmersión con lo que llegaremos cansados y temiendo el camino de regreso.
En la localidad de Estepona nos podremos encontrar varios clubes, teniendo a nuestra disposición uno en el mismo puerto deportivo. Allí un gran equipo de profesionales nos llevarán a la zona en barco y nos guiarán esta inmersión para que no tengamos ningún mal sabor de boca.

Hace ya varias décadas, la carretera que une la capital malacitana con Cádiz pasaba muy cerca de la costa. Debido a su cercanía con varias serranías, entre ellas la de Ronda, era frecuente que esta carretera nacional se inundara. Con lo que se proyectó un tubo de unos dos metros de altura que pasara bajo esta carretera y desembocara en el mar saliendo a la superficie del fondo marino sobre un lecho de rocas a un kilómetro de la costa consiguiendo recoger el agua que bajaba de la sierra y evitando las inundaciones de esta carretera.


Camino a los Tubos



Saliendo en barco desde el puerto deportivo de la localidad nos dirigiremos en dirección a San Pedro de Alcántara en una travesía en barco en la que divisaremos en todo momento la costa esteponera. Unos quince minutos más tarde fondearemos en medio del mar y comenzaremos nuestra inmersión. Primero lo haremos por su cara derecha. Bajo el tubo, en el lecho de rocas nos iremos encontrando gran variedad de especies marinas.
Ermitaños, sargos, multitud de anémonas y gorgonias de colores blancos, rojos, azules y amarillas nos teñirán de color nuestra inmersión.


Pero quizás lo mas significativo de esta inmersión sean las morenas y congrios que entre las rocas nos podemos encontrar. El congrio, también llamado negrillo, safio o culebra, se encuentra en todo el Mediterráneo, muy cerca de la costa cuando son jóvenes entre lechos de roca y arena y se desplazan a zonas más profundas cuando alcanzan la madurez.


Es por esto que los ejemplares que aquí veremos nos impresionarán ya que su longitud pueden alcanzar varios metros, siendo casi imposible hacerles una fotografía con macro en la cual salga todo el especimen. Su cuerpo es cilíndrico, del tipo anguiliforme, con una piel sin escamas y con una apertura branquial. Es un voraz depredador nocturno de peces, sobre todo crustáceos y cefalópodos pero esto no impedirá que a lo largo de este enorme tubo podamos observar diferentes tipos de pulpos de considerable tamaño. Cangrejos ermitaños, morunos y sastres también componen el menú de estos congrios por lo que no será difícil verlos entre las rocas, bajo el tubo.


Una vez que nuestra botella nos marce la mitad de su capacidad, pasaremos al otro lado del tubo y volveremos hacia el cabo del barco disfrutando de todo lo que nos falta por observar. De seguro que alguna morena sera objeto de nuestros flashes.