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sábado, 1 de julio de 2017

Coryphoblennius galerita o Moma, el colorido en nuestro Mar Mediterráneo

La moma ( Coryphoblennius galerita), la única del género Coryphoblennius, es un pez de la familia blénidos del orden de los Perciformes.


Maro - Cerro Gordo

De amplia distribución en el litoral subtropical por la costa este del océano Atlántico, desde las islas Británicas hasta Marruecos y las islas Canarias, así como por todo el mar Mediterráneo, el mar de Mármara y el mar Negro.  



Suele vivir en fondos rocosos batidos por las olas, escolleras y puertos, entre uno y veinticinco metros de profundidad. 

Marina del este, hacia el puerto deportivo

Marina del este, hacia la cueva de la Virgen
Lo más habitual es encontrarlos de color oscuro, amarronado y azulado, y algunos, más pequeños, amarillos. La mayoría de las veces muestra nueve bandas negruzcas por arriba y puntos oscuros por debajo, o es pálido con marcas oscuras.

El arrecife de perla, Casares

Su cuerpo es alargado, delgado y aplastado por los lados, acabado en una boca ancha y gruesa  con bordes muy claros y de pequeñas dimensiones. Entre los dos ojos y por encima de ellos presenta un único lóbulo dérmico ramificado (esta característica lo diferencia del resto de blénidos). 

Cala de Calaisa, La Herradura
  
Pequeñas manchas claras redondeadas a lo largo del cuerpo; y con la particularidad de poseer una piel mucosa y sin escamas. La aleta dorsal es larga, con una clara hendidura en medio; presenta de 12 a 13 radios espinosos y de 15 a 18 radios blandos. La aleta anal esta provista de un único radio espinoso y de 17 a 18 radios blandos. La longitud máxima esta en torno a los 8 cm.Se puede confundir con el futurra (Lipophrys trigloides).

Aguadulce, Almería

A primera vista pueden confundirse con los góbidos, pero se diferencian de estos por tener las aletas pélvicas adelantadas con respecto a las pectorales y la aleta dorsal es generalmente única; está dividida en tres secciones. Dos pequeños tentáculos se ciernen sobre los ojos. 


En el macho la cabeza es negra y cuerpo va de un naranja intenso al rojo. La hembra tiene coloraciones mucho mas discretas de manera que se camufla muy bien en el entorno.
La característica fundamental que los distingue, es el tentáculo carnoso de forma triangular que presenta en la nuca. Está orlado de pequeños filamentos y va seguido de 3 a 7 más pequeños. Presenta una pequeña escotadura en la aleta dorsal que separa los radios duros de los blandos.





La época de reproducción va de mayo a agosto y son los machos, que en esta época se vuelven muy territoriales, los que incuban las puestas de varias hembras, que mantienen ocultas en agujeros de las rocas.









Los machos en época de celo suelen ser de color muy oscuro y con el labio superior de color claro. En esta  época de celo la cabeza del macho toma un color negro mas intenso. Además el macho dispone de una primera espina muy larga en la aleta dorsal central.







Viven cómodamente entre los 12 y los 22ºC, aunque prefiriendo las temperaturas mas templadas.y con aguas de buena calidad con una densidad de 1025 a 1028.



Parece que la moma está siendo afectada por la contaminación, sin embargo no se observa disminución de sus poblaciones y es calificada como especie de "preocupación menor". La moma no goza de leyes que la protejan.
Se ha comprobado que puede permanecer fuera del agua debajo de las piedras y algas marinas, donde puede respirar del aire. Son omnívoros, alimentándose de copépodos y ostrácodos mientras son juveniles, pasando a una dieta exclusiva de algas cuando se convierten en adultos.


Cala Chica, La Herradura


Los juveniles se mantienen en pequeñas charcas de marea. Los territorios son protegidos por los machos, consistentes en depresiones o grietas. Durante el apareamiento, los machos promocionan su nido limpiando y ventilando la zona. Con movimientos rítmicos, atraen a las hembras al nido en el que se depositarán los gametos de este y varias hembras. Será el macho quien protege los huevos hasta su eclosión.

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Se alimentan de  gusanos, pequeños crustáceos y algas que arranca con sus potentes dientes.

Cala Chica, La Herradura



El macho, generalmente estático pegado a la roca, no se asusta y por eso es muy fácil de capturar. La hembra siempre está sobre las rocas y queda muy bien camuflada por sus colores. Es un pez curioso, aunque no tanto como Góbios y Blénios.


Marina del Este, Granada


viernes, 26 de mayo de 2017

De Los Candelabros a La Huerta en el Paraje Natural de Maro - Cerro Gordo




El Paraje Natural de Maro - Cerro Gordo es un privilegiado lugar que alberga las aguas de granada y la Axarquía malagueña: ecosistemas rocosos, acantilados, litorales y hábitat submarinos repletos de biodiversidad componen este franja del litoral que discurre por los acantilados cercanos a la localidad de La Herradura hasta llegar a la localidad de Nerja ya en la provincia malacitana.

Gaviotas patiamarillas y pardelas planean sobre el intenso azul mientras, ávidas cabras montesas las avistan desde los escarpados acantilados creando una valiosísima diversidad entre la franja litoral y las sierras que componen este paraje. Grutas , roqueos tapizados por el famoso coral mediterráneo , anémonas, nudibranquios y estrellas de mar mimetizándose en sus praderas de posidonia conforman unos de los paisajes marinos más fascinantes en el Mar de Alborán.
Protegido en una milla de extensión desde la costa, las administraciones competentes intentan preservar la gran biodiversidad existente en un paraje que puede considerarse único en el litoral del sureste ibérico.





Una de las imágenes más comunes en nuestro habitad mediterráneo es el pulpo blanco, pero desde luego los ejemplares que veremos en el Paraje Natural nos dejarán asombrados por su gran tamaño y por la ausencia de timidez a la hora de relacionarse con nosotros. Es, en estos casos, cuando te das cuenta de la importancia de proteger un espacio donde la diversidad existente será en un futuro la reserva de la fauna de nuestro malogrado mediterráneo que cada día se ve maltratado por la acción del hombre. El pulpo blanco es un organismo bentónico que habita el fondo marino. Por ello, sus respuestas a los cambios ambientales, pueden ser muy diferentes y es por lo que, en los lugares donde no pueden ser capturados, pueden habitar a menos profundidad sin que pongan su vida en peligro, encontrando una rica fuente de alimento y de esta forma adquirir tamaños superiores a los que se da en el resto de este ecosistema.


Iniciamos nuestra inmersión desde el punto más alejado de la localidad de La Herradura, desde la zona que comúnmente se conoce con el nombre de Los Candelabros. Recibe este nombre por el hundimiento de una patera en la zona. Sólo queda de ese naufragio, las cuadernas de la embarcación que se asemeja en su forma a la de un candelabro.
A poca profundidad nos encontramos los primeros pulpos, de gran tamaño, si los comparamos con los que podemos encontrar en La herradura o en la localidad de Nerja pero pronto encontraremos decenas de nudibranquios, flavelinas e incluso alguna que otra nacra, que como ya sabrán están en peligro de extinción en el costa andaluza.


Pero no sólo nos quedaremos con la imagen de cefalópodos y bivalvos sino que podremos contemplar desde morenas a grandes congrios o disfrutar de grandes sargos reales, serranitos de vistosos colores, espectaculares ejemplares de salmonetes de roca y brótolas.


Nuestra idea es ir en inmersión al estilo caribeño hasta el punto más cercano a la localidad herradureña conocido como La Huerta por situarse en sus acantilados, hace algunas décadas, un pequeño terreno agrícola. Gobios, momas y salpas que nos iremos encontrando por el camino que se entremezclan con rascacios, algún pez rubio y doncellas.


Numerosas y bellas algas se desparraman de roca en roca embelleciendo este mágico entorno.


Los corales, anémonas y gusanos de mar nos aportarán una nota de color en todo el recorrido, siendo el coral anaranjado el que cubrirá buena parte de sus acantilados.


Terminamos nuestra inmersión con el placer de ver, que cuando un hábitat se protege el resultado es magnífico puesto que la vida fluye en todas sus formas y tamaños. Una experiencia sin duda que perdurará en nuestro recuerdo hasta que tengamos la oportunidad de repetirla.

domingo, 26 de febrero de 2017

La Isleta del Moro: Belleza en su máxima expresión, dentro y fuera del mar


 En Cabo de Gata podremos observar uno de los fondos más ricos de nuestras costas.Unos inviernos muy suaves y unos veranos con temperaturas en torno a los 30 grados hace de la práctica del buceo el deporte por excelencia en esta zona durante todo el año. La diversidad de sus fondos, con zonas arenosas, de vegetación y rocosas ofrece una gran variedad en cuanto a paisajes se refiere y como no, a la diversidad animal que encontraremos. Sus fondos de roca volcánica ofrecen extrañas formaciones y oscuras cuevas que los buceadores más experimentados disfrutarán explorando.


Las 12.000 hectáreas de reserva marina es lo que realmente hace especial a este parque. Porque si a un entorno de naturaleza casi virgen, unimos paisajes espectaculares y  le sumamos el hecho de ser una reserva marina con serenas playas de agua limpia, podemos decir, sin temor a exagerar, que hemos encontrado el paraíso.


Una excelente visión bajo el agua, con fondos cristalinos y una afluencia escasa  de bañistas consiguen que en este parque podamos encontrar la paz, el sosiego, la belleza  y el merecido descanso que todos soñamos para nuestras vacaciones.



 Debemos recordar que para realizar buceo con equipo autónomo es necesaria la autorización que se tramita en la Subdelegación del Gobierno en Almería, en las oficinas del Parque Natural Cabo de Gata-Níjar de la CMA de la Junta de Andalucía o bien bucear con los numerosos centros de buceo que encontraremos diseminados por los pueblos costeros del parque.



El parque se ubica en el extremo suroriental de la Península Ibérica. La franja marítima protegida se extiende a lo largo de 63 km entre la Playa de las Salinicas en Carboneras y la Rambla de Aguas en la capital, adentrándose hasta una milla náutica , es el mayor espacio marino protegido en la costa continental europea. San José, Rodalquilar, La Isleta del Moro, Agua Amarga, Las NegrasCarboneras, San Miguel de Cabo de GataNíjar  serán las localidades donde disfrutaremos del mar mediterráneo.


Entre la fauna marina más habitual encontraremos meros, lubinas, melvas, dentones, sargos, cabrachos,  bancos de salmonetes, sepias, calamares y pulpos. Dentro de las especies vegetales cabe destacar la presencia de extensas praderas de Posidonia Oceánica, que tan importante son para asegurar la gran riqueza biológica de la zona. Estas praderas pueden observarse a partir de los 5 metros de profundidad y  se adentran hasta mar abierto. El coral anaranjado, nacras, y multitud de especies de algas serán observadas por nuestros objetivos. 

Pero situándonos en la localidad objeto de este articulo, muchas serán la inmersiones que podremos hacer desde la Isleta del Moro. Una bella localidad que con la mezcla del blanco de sus casas, el azul añil de su mar, puertas y ventanas  y el color albero de su áridas tierras nos transportarán a un paradisíaco entorno que jamás querremos abandonar.


Bien con el premiso de la Junta de Andalucía o en compañía de los centros de buceo que se encuentran en La Isleta podremos hacer hasta 16 inmersiones diferentes, casi todas desde barco. Podremos admirar los espectaculares juegos de luces  en las barras rocosas y pasillos que se encuentran en la Cueva del Francés, hogar de varios meros, abadejos, corvinas e infinidad de reyezuelos. O grandes bancos de corvinas, dentones, espetones, nudibranquios y planarias en la Piedra de Los Meros.


En El Bajo de San Felipe encontraremos una montaña sumergida que se eleva desde un fondo de arena completamente tapizada de Posidonia. Observaremos grandes bancos de alevines. En mar abierto, a unos 200 metros de la costa, fondearemos en Los Amarillos, también conocida como la inmersión de los burros, en ella se localizan dos grandes lajas de piedra que se elevan poco mas de un metro separadas la una de la otra por un pasillo de arena. Recorremos las dos lajas observando la numerosísima fauna que allí habita .


La Amatista  con un escalón rocoso con numerosos cañones o Las Hermanicas donde avistaremos meros, morenas, cabrachos y brótolas. 


El Túnel Naranja, La Restinga de las anclas, la Roca de Blas, la Cueva del Frío, Cala Rosa, El Templo, El Carnaje o la Cala de San Pedro serán otras de las opciones que tendremos para admirar los fondos marinos del parque.



Aunque no se encuentra en la Isleta del Moro, no queremos pasar por alto una de las inmersiones que, a mi juicio, me parecen más interesantes. Si tenemos la titulación correspondiente no nos podremos ir del Parque Natural sin bucear en El Vapor. Entre una profundidad de 28 a 42 metros nos encontramos a menos de una milla del faro de Cabo de Gata el pecio del “Arna”, mercante checoslovaco que se hundió en el año 1928 tras chocar con la laja del cabo. La popa se mantiene entera, salvo el puente que fue destruido al ser dinamitado por la Armada. Conserva aún una enorme hélice donde es costumbre hacerse la consabida fotografía. Si somos buceadores técnicos nos adentraremos en sus bodegas colonizadas de vida marina. En el exterior nadan grandes ejemplares de dentones, peces luna, meros, espetones y águilas de mar. Una inmersión que no todos pueden hacer debido a las grandes corrientes que allí se desarrollan.


Pero volvamos a "nuestra Isleta". Saliendo desde la misma playa podremos hacer una primera inmersión que sin duda no abrirá las expectativas de lo que nos puede ofrecer nuestra estancia en el Parque Natural.


 Conocida como la Punta de la Isleta, entre una profundidad de 5 a 15 metros, seguiremos todo el contorno de la montaña, pasando por diferentes cañones, hasta llegar a la punta, dependiendo del gasto del aire se puede dar toda la vuelta y regresar por un estrecho cañón central. Zona de guardería con grandes bancos de alevines que buscan protección en las formaciónes rocosas. Color, color y más color entre los desfiladeros con aspecto volcánico, las praderas de poseidonia y los arenales que constituyen los tres típicos hábitats del mediterráneo.



Recónditos pasadizos de la zona de Escollos junto a La Isleta del Moro o la Cala de San Pedro con abundancia de restos arqueológicos, el Vapor Arna, abundante fauna marina y el poder descansar en caprichosos acantilados, playas vírgenes, dunas a pie de mar, etc. hace de este entorno un lugar donde cualquiera estaría dispuesto a perderse.


martes, 6 de diciembre de 2016

El embarcadero de Calahonda



En plena costa tropical, en la provincia de Granada, se encuentra una pequeña localidad que está tomando una especial relevancia para los buceadores debido a la abundancia de fauna y flora marina que en sus fondos se encuentra.

Muchas serán las opciones que se nos presenta a la hora de elegir un destino para bucear en la localidad. Desde el embarcadero, situado en la playa de este pueblo hasta playas como El Zacatín o La Rijana que  nos mostrarán un sin fin de especies marinas, paredes de corales y plantas que se extienden por toda la costa hasta llegar a la vecina localidad de Castell de Ferro.

Calahonda es una localidad perteneciente a la entidad local autónoma de Carchuna-Calahonda, en el municipio de Motril, provincia de Granada. Está situada en la parte central de la comarca de la Costa Granadina. Cerca de esta localidad se encuentran los núcleos de La Perla, Carchuna, La Chucha y Castell de Ferro.

En pleno cabo Sacratif, Calahonda es el pueblo más meridional de toda la provincia de Granada.


Accederemos a Calahonda por la autovía del mediterráneo. Se encuentra a 1,15 horas de Málaga , a menos de una hora de Almería y a tan solo 50 minutos de Granada conduciendo por la A-44.

En esta localidad existen dos centros de buceo, Buceo calahonda y NoraySub. Ambos centros cuentan con embarcaciones que nos podrán trasladar a las zonas de inmersión y un personal altamente cualificado que abarca desde el buceo recreativo hasta el buceo técnico, pasando por el buceo adaptado.




Desde el embarcadero de esta localidad podremos salir en infantería desde la misma playa y a escasos 50 metros comenzar nuestra inmersión dejando el peñón a nuestra izquierda y hasta una profundidad de no más de 30 metros, iremos avanzando por el acantilado hasta dar la vuelta al peñón. Será  la cantidad de  aire que nos quede en nuestra botella la que nos aconseje dar la vuelta. Dejando el peñón a la derecha, finalizaremos nuestra aventura en la misma playa de la cual partimos. Si lo preferimos podremos contratar los servicios de unos de los dos centros de buceo e ir buceando en inmersión caribeña para, que de esta forma, podamos avanzar más en nuestro recorrido por la costa tropical.


Quedaremos maravillados por la claridad de sus aguas y la cantidad de fauna y flora que habita en sus fondos:
 Morenas, congrios,y tembladeras encontraremos a lo largo de sus múltiples recovecos. Maravillosas paredes de coral anaranjado, y un sin fin de cefalópodos no iremos encontrando aquí y allá deteniéndonos a admirar la belleza de nudibranquios y flavelinas.
Sargos, pargos, alguna brótola, castañuelas y borriquetes nos acompañarán en nuestro recorrido con la esperanza de encontrar algún ejemplar de pez luna que suele acudir a la zona para desparacitarse.



Aconsejo también practicar una inmersión nocturna que, de seguro, nos sorprenderá y de la que disfrutaremos por la diversidad  ecológica que habita en sus cálidas aguas.

Si no queremos volver a casa a altas horas de la noche, tenemos la posibilidad de dormir en alguno de los establecimientos hoteleros, los cuales tienen conciertos con los centros de buceo con lo que veremos abaratado su coste.










Una vez terminado nuestro periplo por la costa granadina podremos disfrutar de las viandas que nos ofrecerán los chiringuitos y restaurantes que se encuentran por todo el pueblo.


domingo, 13 de noviembre de 2016

El proyecto Life Blue Natura convierte a Andalucía en pionera innovadora de nuevos métodos para luchar contra el cambio climático en los fondos marinos.





El Mar mediterráneo se encuentra cada día más amenazado por el impacto de las actividades humanas que , poco a poco, van degradando el ecosistema marino. Barcos de recreo que fondean en nuestras costas, vertidos de desechos al mar, puertos deportivos, cambio climático y otras acciones provocadas por el hombre están haciendo que nuestros mares se debiliten a una velocidad cada vez mayor.

La biodiversidad en nuestros mares esta disminuyendo de forma alarmante así, bivalvos como las nacras se están viendo amenazadas en nuestras costas y ya se ha observado por parte de los científicos una disminución drástica en nuestro litoral. 

Una de las especies bioindicadoras de una buena calidad del agua es, sin duda, la posidonia oceánica. Esta planta, autóctona del mediterráneo representa una importante área de cría de numerosas especies y sirve de refugio para juveniles y adultos que son de vital importancia para las pesquerías costeras. Además suponen un aporte de oxígeno fundamental, tanto para el mar como para la atmósfera, siendo fundamentales para cambiar el proceso de calentamiento global al que se ve sometido nuestro planeta.



Sin embargo, en numerosos enclaves de nuestras costas, estas praderas de fanerógamas marinas están gravemente afectadas. En algunos casos como consecuencia de la contaminación de las aguas, las alteraciones en la dinámica de sedimentos, la disminución en la transparencia de las aguas, las construcciones en el litoral, la práctica inadecuada de la pesca de arrastre, la presencia de especies invasoras que van alterando su hábitat y eliminándolas etc.. 

Dada la importancia de estas praderas de fanerógamas es vital que tratemos de profundizar en el estudio de su estado de conservación, conocer su evolución y, en el futuro, establecer modelos predictivos para contribuir a la adecuada
 gestión del medio ambiente litoral.

La Consejería de Medio Ambiente y Ordenación del Territorio ha puesto en marcha una nueva convocatoria para participar en la red de voluntariado submarino Posimed Andalucía, promovida por la Junta para mejorar el conocimiento de las praderas de Posidonia oceánica en el Mediterráneo andaluz. La iniciativa, que se inició el paso mes de octubre en la localidad de Aguadulce (Almería), se está desarrollando en 17 estaciones de seguimiento localizadas a lo largo de la costa andaluza.



El proyecto LIFE Blue Natura (en el cual está inmersa la red de voluntariado Posimed), cuenta con un presupuesto total de más de 2,5 millones de euros financiado en un 60% por la Comisión Europea, Este proyecto se desarrollará hasta diciembre de 2019. La Consejería coordinará las acciones en colaboración con cuatro socios (Agencia de Medio Ambiente y Agua, Centro de Estudios Avanzados de Blanes del CSIC, Centro de Cooperación del Mediterráneo de la UICN, Asociación Hombre y Territorio) y CEPSA como entidad cofinanciadora.

Los objetivos de estos proyectos pretenden establecer nuevas metodologías para cuantificar el carbono azul (CO2) que es capturado por los océanos y ecosistemas costeros tales como las praderas de Posidonias que, como hemos indicado antes, son importantes sumideros de carbono a nivel global y que se ven profundamente amenazados al estar perdiendo su habitad cuatro veces más rápido que los bosques terrestres.


Dentro de este proyecto se están efectuando unas catas en las praderas de Posidonia y otras fanerógamas a lo largo del litoral andaluz. La bibliografía existente y estudios recientes apuntan que los resultados de este estudio serán reveladores.
Andalucía será la primera Comunidad Autónoma que ofrezca datos concretos sobre el almacenamiento y la capacidad de retención de carbono de estos ecosistemas.
La cofinanciación entre instituciones europeas y de empresas e industrias (emisoras de CO2) destinada a la preservación de estos ecosistemas permitiría mitigar el cambio climático, ya que estos ecosistemas retienen CO2 durante cientos de años, es decir, son sumideros del denominado carbono azul. 

A su vez, el proyecto Posimed mejora en el conocimiento de la evolución de los ecosistemas de praderas de Posidonia oceánica para contribuir a su conservación a través de la mejora en las herramientas de medición, control, difusión y coordinación. 








Los participantes en esta actividad han tenido la oportunidad de formarse en la biología de la posidonia oceánica, ya que es parte importante de los objetivos del proyecto LIFE Blue Natura, así como en la toma de datos esenciales para la conservación de esta especie. Las inmersiones se realizarán hasta el próximo día 20 de noviembre durante todos los fines de semana para facilitar la participación siempre que las condiciones climatológicas lo permitan. 


El pasado fin de semana tuvo lugar en Estepona y Saladillo, unas jornadas en las cuales participaron 11 voluntarios en las dos praderas citadas. Después de un curso formativo para los voluntarios a cargo de de monitores de Hombre y Territorio, los once participantes hicieron las mediciones oportunas en las praderas con la colaboración del centro de buceo Estepona (Web del Centro de buceo) y que servirán para su estudio por parte de científicos que investigan esta materia.



Terminada esta actividad todos los voluntarios compartieron esta enriquecedora experiencia comiendo juntos en un restaurante de la localidad de Estepona.

Las mediciones y concienciación del voluntariado terminará este año en las praderas de Posidonias Oceánicas que se encuentran en el Paraje Natural de Maro-Cerro Gordo, enclavado en la provincia de Málaga a finales del mes de noviembre.