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jueves, 1 de septiembre de 2016

Bucear en La Herradura



Situada en la comarca occidental de la costa tropical granadina, La Herradura es una localidad perteneciente al municipio de Almunécar que mantiene una pequeña franja litoral de flora y fauna virgen comprendida entre Maro y Cerro Gordo. Cerca de esta localidad nos encontraremos con la sierra de Almijara, parque natural de 40.000 hectáreas de extensión, que discurre entre las provincias de Málaga y Granada.



Partiendo desde la playa más cercana a la provincia de málaga y discurriendo por toda la costa hasta la playa del Cotrobro en almuñecar muchas serán las inmersiones que podremos hacer, de la cuales, algunas ya hemos tocado en otros artículos, como es el caso a las referentes a Marina del Este. Hoy nos centraremos en la franja de litoral perteneciente a la bahía de La herradura, es decir, desde La Punta de la Mona hasta la playa Calaisa,en el extremo más próximo a la provincia de Málaga.

Las piedras altas y tres picos:



Partiendo desde la punta de la mona, nos encontramos con grandes pilares que emergen del mar. Uno en particular se levanta 14 metros,echando raíces a un metro de profundidad en un fondo marino con paredes rocosas llenas de fauna y flora y con una profundad media de seis a diecinueve metros.
Nos iremos encontrando en nuestro recorrido pulpos, budiones, besugos, salmonetes y tres colas.y si nuestro astro rey está de nuestra parte disfrutaremos de preciosos contrastes de paisajes marinos donde la luz y la sombras embellecerán los corales,anémonas y algas que en las paredes de estas rocas moran.

El salto (Cala del Perro)



Subiendo por la carretera de la playa, por la calle de Las Terrazas, nos encontramos con un camino de tierra que nos llevará a unas rocas desde donde podemos saltar y hacer una bonita inmersión entre 6 y 20 metros de profundidad. Rocas y pequeñas cuevas nos enseñarán desde congrios hasta serranitos, nudibranquios y momas de varios colores. Buena inmersión para hacer cuando sopla levante ya que la Punta de la Mona lo protege de estos vientos.

Chambao de Vicente y Cala Chica

Desde el paseo marítimo de La Herradura en dirección a Marina del Este nos encontramos con el Chambao Vicente, un chiringuito mítico en la localidad. Se encuentra al final de la playa de este municipio con lo que los acantilados los podremos encontrar a unos 50 metros a nuestra izquierda. Salir desde esta playa es ideal para hacer  inmersiones nocturnas, ya que iremos sondeando la zona desde la arena hasta que lleguemos a los acantilados y así poder observar los graciosos congrios que se entierran en la arena, pulpos, sepias y serpientes de mar .
En los acantilados nos encontraremos morenas, bogavantes, sargos, pargos, doncellas peces fredi, obladas, salemas, petos, tordos, tres colas y un sin fin de especies propias del mar de Alborán. 
Si no queremos comenzar nuestra inmersión lejos de los acantilados tenemos la opción de hacerlo desde la pequeña cala que se encuentra pasado el citado chiringuito, eso sí, deberemos dejar el coche en una curva aparcado y bajar un pequeño terraplén para acceder a la playa pegada a los acantilados.La profundidad de nuestra expedición no va a ser elevada, entre los 3 y los 10 metros por lo que nos aseguramos, de esta forma , una inmersión que puede llegar hasta los 80 minutos.

La pared de Calaiza

Llegando al paseo marítimo de La Herradura, giraremos a la derecha hasta pasar un puente, a esa altura divisaremos la zona de Calaisa, un acantilado situado en la parte derecha de la bahía y que continúa en la siguiente cala no visible desde este punto. En el extremo se encuentran dos chambaos ( chiringuitos de playa) que nos situaran perfectamente en la zona de la playa por la cual debemos entrar, son los chambaos de Vicente y Dis Tinto. También encontraremos una calle naútica. En. ella, casi siempre, están anclados varias embarcaciones de buceo, propiedad de varios centros de la localidad. Esta inmersión es muy interesante sobre todo para buceadores inexpertos e incluso es utilizada por varios monitores para practicar los bautismos de buceo. Su profundidad media es de unos 12 metros, se parte desde playa hasta una profundidad máxima de 22 metros.Una zona con muy pocas corrientes, quizás alguna que otra sin importancia en la punta del cabo. Además no requiere una atención especial a la orientación debido a que toda la inmersión la realizaremos en paralelo al acantilado, quedando a nuestra izquierda a la ida y a la derecha a la vuelta que nos devolverá a la misma playa desde donde comenzamos a bucear.
El fondo desciende desde el acantilado, formando algunos escalones con grandes piedras que se han ido desprendiendo del propio acantilado, las cuales forman , a lo largo del recorrido, innumerables boquetes y pequeñas cuevas.



Podremos ver congrios,alguna langosta y brótolas, por lo que siempre es recomendable llevar linterna para ir iluminando entre las oquedades y cuevas. Con frecuencia veremos a varios tipos de nudibranquios, se alimentan de los corales y gorgonias que salpican este paisaje, es común poder observar las puestas de estos mismos animales enredadas entre sus ramas. Entre los huecos asoman con actitud desafiante algunas morenas y congrios, generalmente acompañados de gambitas limpiadoras. Es hora de mirar por el objetivo de nuestra cámara e inmortalizar estos angiliformes para el recuerdo. Negritas, sargos, salemas escórporas que junto con el pez cardenal y tres colas nos acompañarán durante el camino. y entrelazados entre las algas sargos imperiales y picudos, róbalo y alguna lisa .


Encontraremos nacras , pulpos y jibias de considerable tamaño. Terminada la inmersión refrescaremos nuestra garganta con una exquisita cerveza de trigo y una abundante tapa gentileza de los chiringuitos de la zona.
Son muchas las alternativas que tenemos para terminar nuestro día en La Herradura: Desde disfrutar de su amplia playa a hacer turismo activo en el cercano Parque Natural de las Sierras de Tejeda, Almijara y Alhama. Visitar el municipio de Almuñécar o terminar viendo el ocaso del sol desde el castillo árabe de la cercana localidad de Salobreña.

lunes, 22 de agosto de 2016

El Arrecife de la Perla, Casares bajo el azul.

Casares: La tierra que acunó al padre de la patria andaluza




En el sur de esta España nuestra, dentro de la maravillosa comunidad de Andalucía se alza orgullosa de sus hijos una pequeña localidad al oeste de la Costa del Sol. 
Casares es la postal de los pueblos andaluces, con angostas y empinadas calles de blancas fachadas
 y flores ornamentales, nos recuerda en su recorrido que ahí, entre el mar mediterráneo y la sierra de la Utrera, fue a nacer el padre de esta patria andalusí: Blas Infante Pérez de Vargas, máximo ideólogo del andalucismo político en todas sus vertientes. Creador del himno para que los andaluces volviéramos a ser lo que fuimos: hombres de luz que a los hombres, alma de hombres les dimos. Tierra que vio como romanos, árabes y cristianos la elegían  como villa importante para sus contiendas y que, con el tiempo,  ha dado paso a una bella y singular localidad  donde el turismo rural , el de playa y el de los deportes náuticos se entremezclan durante todo el año. Difícil es llegar a esta localidad, aunque nuestro objetivo sea el buceo y no comer en uno de sus restaurantes una sopa casareña acompañado de una moruna de sardinas y las ensaladas con productos de la huerta. Pero primero dirijámonos a la costa que ya habrá tiempo de reponer la energía perdida en nuestra inmersión e incluso, dar un apetecible paseo por los parajes que a su alrededor se alzan y así bajar las calorías aportadas por tan sabrosas viandas.

Cargamos nuestro equipo y nos dirigimos a la Torre de la Sal en la Playa de Casares.




Saliendo de la ciudad de Málaga nos dirigimos en dirección Algeciras por la AP7, dejaremos a nuestras espaldas las localidades de Torremolinos, Benalmádena, Fuengirola,  Mijas,  marbella y Estepona. Alrededor de 1 hora más tarde de comenzar nuestro viaje, tomaremos la salida 153 de la AP7, llegando a una rotonda, donde nos dirigiremos a  la tercera salida en dirección Algeciras-Cádiz. Nos incorporaremos a la A7(Antigua N-340) teniendo que pasar cuatro rotondas hasta llegar a la de la playa de Casares. Tomaremos la cuarta salida en dirección a la urbanización La Perla de la Bahía, Ya dentro de la urbanización, buscaremos La Torre de la Sal que será el punto donde comenzaremos nuestra inmersión.





Ya en la playa, subiremos a la explanada donde se encuentra la Torre de la Sal. Desde allí, podemos contemplar el mar y por lo tanto también la zona que vamos a visitar. Si nos fijamos en el horizonte, a no más de unos 500 metros, veremos como en mitad del mar  rompen las olas: ahí se encuentra el arrecife de La Perla, por lo que, con nuestra brújula en mano, tomaremos los datos de la posición. Una vez comenzada la inmersión solo tendremos que seguir el rumbo que la brújula nos marca hasta llegar a las grandes rocas que caracterizan este arrecife. Como dijimos en artículos pasados, podremos acceder a la zona desde barco, encontrándose en el puerto de Estepona un centro de buceo que, con frecuencia, realiza esta inmersión. Su precio es de 40 euros.

Tenemos la opción de nadar en superficie hasta llegar al arrecife, pero no es necesario puesto que se encuentra a poca profundidad (entre 6 y 18 metros) y nuestra inmersión será lo suficientemente larga sin tener que recurrir a una infantería prolongada que sin duda nos fatigará más de lo deseado. Podremos, de esta forma, comenzar nuestro buceo desde la misma playa e ir descubriendo la vida presente en la arena de esta playa. Poco a poco, la arena será sustituida por pequeñas algas y rocas, estamos ya cerca,  pronto divisaremos las grandes rocas donde comenzaremos a disfrutar de la belleza de su flora y fauna.

Sargos y salemas, pulpos, congrios y morenas, multitud de anémonas, corales y gorgonias así como rascacios y otras especies propias del mediterráneo vamos a descubrir entre sus pasadizos y oquedades. Existió, hace tiempo, una cueva que servía de morada a congrios, morenas y tembladeras pero debido a un terremoto su cúpula se derribó quedando, en la actualidad una gran oquedad en la podremos encontrar grandes estrellas de mar y, con suerte, alguna tembladera.



Como hemos elegido comenzar desde la playa comenzaremos a visitar el arrecife a una profundidad de 6 metros, cuando empecemos a rodearlo comenzaremos a coger profundidad pudiendo alcanzar los 18 metros. No es necesario que a los 100 bares terminemos nuestra inmersión para poder volver a la playa, solo será necesario guardar unos 80 bares para poder regresar. Ahora bien quizás nos apetezca visitar los dos peñones que se encuentran cerca de la Torre de la Sal. En ellos podremos encontrar salemas, sargos y pequeños pulpos a una profundidad de 6 a 3 metros con lo que será una buena opción para terminar nuestra inmersión, en este caso sí deberíamos encaminarnos a estos peñones con 100 bares para poder visitarlos sin temor a quedarnos sin aire.



De vuelta en la playa, será hora de subir a la localidad de Casares y disfrutar de una merecida comida. Si nos quedan fuerzas e interés os recomiendo que además de visitar esta pintoresca localidad , deis un paseo por los baños de Hedionda porque bañarte en sus aguas de azufre, además de su carácter terapéutico, da total tranquilidad. También podremos visitar la sierra Crestellina, cuyo sendero está repleto de la vegetación típica del bosque mediterráneo: quejigos, encinas, pinos, algarrobos, lentiscos, etc. Podremos observar el vuelo del buitre leonado, que tiene en esta sierra una importante colonia. Cuenta este municipio con magníficos miradores donde divisar el paso de las aves en épocas de migración y el tan característico buitre leonado.





miércoles, 13 de julio de 2016

Marina del Este, Los Berengueles

Una pequeña introducción

Otra de las inmersiones usuales en Marina del este es la que comúnmente se denomina  Los berengueles. Esta zona no alcanza más de  19 metros de profundidad, es muy recomendable para aquellosy aquellas que no tengan mucha experiencia o bien su titulación sea baja ( 1 estrella en FEDAS o Open Water Diver en las demás certificaciones).
En los meses cálidos, cuando las temperaturas del agua son altas nos podremos encontrar muchas medusas, Entre ellas, las famosas huevos fritos también llamadas aguacuajada. Si bien las medusas representan un peligro para los bañistas, debido a sus picaduras, los buceadoresencontrarán en estas el momento idóneo de tomar unas cuantas fotografías.



Unas de las características principales de esta inmersión es que sus acantilados están llenos de oquedades y pequeñísimas  cuevas en las que encontraremos especies que nos resultará más fácil localizar a simple vista. Quizás esto no nos ocurra en la zona de la Punta de La Mona. Aconsejo llevar linterna para no perdernos el más mínimo detalle. También es bueno saber, que esta ensenada está protegida a poniente. Solamente cuando el viento sea de componente sur o haya un fuerte oleaje de  levante nos encontraremos con mar de fondo y poca visibilidad. Ahora bien, en estos casos,  tendremos la opción de bucear al otro lado de la punta donde también hay varias inmersiones hasta llegar a la zona de Calaiza en La Herradura. Pero esto será objeto de otros artículos a los que dedicaremos más tiempo en próximas entregas

¿En infantería o desde barco?

Otra de las bondades de esta zona de buceo es la de no necesitar barco para abordar las expediciones que aquí se aconsejan. 
Tanto en Almuñécar como en La Herradura hay varios clubes de buceo que de seguro, si por comodidad o desconocimiento del terreno queremos utilizar sus servicios, nos llevarán a todas las inmersiones aquí planteadas además de las existentes en el paraje natural de Cerro Gordo. Las inmersiones que ofrecen los clubes suelen oscilar entre los 25 y 32 euros teniendo acceso a las zonas de ducha y endulzado además de incluir el equipo pesado por el mismo precio (botella + plomos). Las inmersiones se distribuyen a lo largo del día siendo habituales las 9,12 y 16 horas. Obviamente podremos pactar con los clubes otros horarios si somos un grupo numeroso.
Pero volvamos a la inmersión que nos interesa que podremos hacer desde la playa y con un mínimo esfuerzo.

Comenzamos la inmersión

Salimos desde la parte izquierda de la playa  y nadaremos unos 50 metros para coger un poco de fondo, ya desde que comenzamos la inmersión vemos sargos, castañuelas algunas pequeñas lisas y cabrillas. Deberemos estar atentos porque esta zona suele ser frecuentada por varios peces rubios, que al encontrarnos todavía a poca profundidad , podremos admirar en todo su esplendor. Destacamos la belleza de sus aletas pectorales azuladas con puntas negras. Estos ejemplares que llegan a alcanzar los 20 centímetros son especies bentónicas que viven en los fondos marinos, donde capturan sus presas desenterrándolas. También es común avistar pequeños pulpos y lenguados semi enterrados en la arena así es que de nuevo, recomiendo que estemos muy pendientes de todo lo que a nuestro alrededor ocurre y oteemos hacia todos lados haciendo mucho hincapié en la arena.
Aunque cuando abordemos los acantilados a poca profundidad nos daremos cuenta de su diversidad, aconsejo seguir fondeando con objeto de llegar lo mas lejos posible antes de que algunos de los miembros de la expedición nos marque los cien bares. momento en el cual deberemos dar la vuelta. El objetivo debería ser llegar justo a la entrada del puerto pero es de comprender, que si bien no tenemos mucha experiencia o el grupo es muy amplio, lo normal es que nos volvamos antes




Tocando fondo

En todo el recorrido veremos corales y anémonas de diferentes colores, tamaños y formas. Pegados a alguna planta o alga, o sujetos a algún saliente nos encontraremos a variadas especies de esa fascinante criatura marina conocida vulgarmente como babosas de mar, aunque todos sabemos que responden al nombre de nudibranquios. Estos moluscos de simetría bilateral, se caracterizan por no tener concha ni opérculo, son hermafroditas y se reproducen en la primavera y otoño por medio de racimos o cintas de huevos que se cuentan hasta por miles. Su atractivo color, sus formas sinuosas y su aparente tranquilidad  deleitarán , sin duda alguna, nuestros sentidos. Pero no nos quedemos embobados viendo a estos gasterópodos porque si miramos hacia arriba seguro encontraremos cardúmenes de peces que teñirán de color plata  el gran azul. Desde luego no es una inmersión para despistados y habrá que estar muy pendientes de todo lo que ocurre a nuestro alrededor.




Todavía buceando por el fondo nos podremos encontrar rascacios, alguna sepia nadando cerca del acantilado, varias estrellas de mar, nacras de un considerable tamaño  y si tenemos suerte una pareja de caballitos de mar que por allí andan. Al ser miméticos y disponer de un hábitat que se reduce a apenas 5 metros cuadrados no es fácil que los veamos pero  si la suerte está de nuestro lado disfrutaremos de su majestuosidad y graciosa figura.

Hora de volver

Posiblemente el manómetro nos indique que el aire restante en nuestra botella llega a los cien bares, prudente será en este momento dar la vuelta y comenzar a ascender lentamente hasta que alcancemos una cota de unos ocho metros.Si en nuestro grupo nos acompañan buceadores noveles será bueno chequear cada varios minutos la cantidad de aire que les queda ya que, debido al entretenimiento de esta zona, será fácil que estos se despisten y no atiendan a las mediciones que deberían efectuar, tanto de aire como posibles paradas de seguridad. Nosotros, mas expertos, deberemos de recordarles que testen tanto su ordenador como su manómetro y de esa forma podremos tener un final de inmersión mucho mas tranquila sin necesidad de facilitarles nuestro octopus de seguridad o teniendo que subir a la superficie antes de lo estimado.
Linterna en mano, nos deslizaremos entre rocas y pequeñas oquedades encontrando desde gorgonias a reyezuelos en grupo, al refugio de los peligros diurnos del mar. Sobre todo en inmersiones nocturnas, podremos avistar alguna que otra morena y congrios de un considerable tamaño. 



Nos podremos encontrar ejemplares de meros, pero estos son pequeños. Aunque se ha intentado varias veces su repoblación en la zona soltando ejemplares de mayor tamaño, los pescadores "hacen su agosto" cada vez que esto ocurre y en pocas semanas vuelve a menguar el número y el tamaño de estos considerablemente. 
Numerosas especies de anémonas y erizos de variados colores nos acompañaran hasta que dejemos el acantilado a la izquierda para aproximarnos a la playa donde daremos por concluida nuestra inmersión.